MOSCÚ.– Los presidentes Xi Jinping y Vladimir Putin sostuvieron una conversación telefónica en la que se presentaron como voces de moderación ante el aumento de tensiones en Medio Oriente, en momentos en que Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, contempla unirse a Israel para atacar a Irán.
Durante la llamada, ambos líderes expresaron su rechazo a las acciones israelíes, señalándolas como una violación de la Carta de la ONU y del derecho internacional, según informó el Kremlin. Aunque Beijing evitó una condena explícita, Xi pidió a todas las partes, “especialmente a Israel”, que detuvieran las hostilidades para evitar una escalada y un contagio regional.
En una referencia indirecta a Trump, Xi instó a que las “grandes potencias” utilicen su influencia para calmar la situación, en lugar de intensificarla. Esta postura refuerza la narrativa china de que Washington es una fuente recurrente de inestabilidad en la región.
El académico Liu Zhongmin, experto en Medio Oriente de la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái, atribuyó la actual crisis a la incertidumbre generada por el regreso de Trump al poder y a la naturaleza caótica y oportunista de su política exterior.
“Trump ha socavado la autoridad y credibilidad de Estados Unidos en Medio Oriente, afectando su liderazgo entre aliados y debilitando su capacidad disuasoria ante los adversarios”, escribió Liu en medios estatales chinos, destacando el nuevo papel de China y Rusia como contrapeso geopolítico frente a la estrategia estadounidense.
